No hay orgullo en que UNESCO designe Kelowna como Ciudad Creativa de la Gastronomía cuando trabajadores agrícolas son explotados para construirla

En el Día Internacional del Migrante, el grupo Rama Okanagan que lucha por la justicia migrante, responde a la designación de Kelowna como Ciudad Creativa de la Gastronomía de la UNESCO: “¿Dónde está el honor en el abuso de los derechos humanos de los migrantes agrícolas?”

El 31 de octubre de 2025, Kelowna se convirtió en la primera ciudad de Canadá en ser nombrada Ciudad Creativa de la Gastronomía por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO). Con esta designación, se suma a San Antonio, Texas, y Mérida, México, convirtiéndose en la tercera ciudad de América del Norte en recibir este reconocimiento. 

Esta no es la primera vez que una entidad de las Naciones Unidas pone la mirada en el sector agrícola y la producción de alimentos en Canadá en los últimos años. Más bien, esta celebración por parte de la UNESCO llega después de otro titular mucho menos favorable: una dura evaluación del trato de Canadá hacia los trabajadores agrícolas migrantes.

In a searing 22-page report En un contundente informe de 22 páginas elaborado por el Relator Especial de las Naciones Unidas sobre las formas contemporáneas de la esclavitud en julio de 2024, se denunció que el Programa de Trabajadores Agrícolas Temporales de Canadá “funciona como un caldo de cultivo para formas contemporáneas de esclavitud, al institucionalizar asimetrías de poder que favorecen a los empleadores e impiden que los trabajadores ejerzan sus derechos”. En todo el país, los trabajadores enfrentan malas condiciones de vivienda, obstáculos para sindicalizarse y para acceder a servicios de salud, así como el miedo a represalias y a la deportación por ejercer sus derechos básicos.

Kelowna no está libre de estas críticas, y no solo porque los trabajadores empleados aquí laboran bajo el mismo programa federal que hoy está bajo escrutinio. 

El Valle de Okanagan recibe cada año a aproximadamente 8,000 trabajadores agrícolas temporales provenientes de América Latina y el Caribe, muchos de los cuales viven en Kelowna y sus alrededores. Desde hace más de dos décadas, los trabajadores agrícolas migrantes en el valle han denunciado abusos persistentes por parte de supervisores, incluyendo la negación de derechos laborales básicos y represalias cuando se lesionan o cuando dejan de ser considerados “útiles” por los empleadores. “Somos gente muy pobre pero trabajadora, y se aprovechan de eso. No tenemos ninguna protección”, dijo un migrante guatemalteco empleado en una huerta de Kelowna en 2025. Junto con sus compañeros, relató estar sometido a “acoso constante e intimidación constante” por parte de los supervisores. Cuando los trabajadores se lesionaban en el trabajo, dijeron que sus heridas eran ignoradas y no recibían atención médica. “A los patrones no les importábamos en absoluto”, afirmó. “Aquí, la fruta es más importante que cualquier otra cosa” 

“Esta designación de la UNESCO celebra el acceso y la abundancia de alimentos solo para algunas personas en Kelowna”, señaló Laura Prada, voluntaria de larga trayectoria de Rama y activista comunitaria. “Pero nuestro sistema alimentario está construido sobre las espaldas de los trabajadores migrantes, cuyas experiencias indignas e injustas han sido documentadas durante décadas mediante investigaciones públicas, testimonios de los propios trabajadores y la corroboración de activistas. Este es un problema local, profundo y arraigado”.

Además de las condiciones preocupantes de su empleo, los trabajadores agrícolas del Valle de Okanagan enfrentan grandes obstáculos para acceder a alimentos suficientes y de calidad para su propio consumo, una injusticia que contradice cualquier ‘honor’ otorgado por la designación de la UNESCO a Kelowna.

“Con frecuencia, los jornaleros agrícolas se acercan a nosotros para pedir apoyo alimentario, ya sea porque no pueden trasladarse a un supermercado o porque no tienen dinero para comprar comida”, añadió Elise Hjalmarson, cofundadora de Rama e investigadora en temas migratorios desde hace muchos años. “¿Qué dice de nuestra ciudad que seamos celebrados por la creatividad gastronómica y no hagamos nada para garantizar que quienes cultivan nuestras frutas y verduras frescas no pasen hambre?”

Si Kelowna pretende sentir algún orgullo por su designación como Ciudad Creativa de la Gastronomía de la UNESCO, debe enfrentar la realidad de que ninguna creatividad culinaria puede coexistir con un sistema laboral basado en el miedo y la desechabilidad. Rama hace un llamado a los gobiernos locales y a las comunidades agrícolas, gastronómicas y culinarias para que utilicen la designación de la UNESCO como una plataforma para exigir estatus migratorio pleno y permanente para los trabajadores agrícolas migrantes: la única vía real y viable para poner fin a la coerción, el silencio y los abusos integrados en el sistema alimentario de Canadá.

Español de México